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  Décimo Aniversario - 1994 - 10 de marzo - 2004
 
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10 de marzo - 2004 - Extracto

 

La Academia Nacional de Ciencias de la Empresa fue oficialmente constituida el 10 de marzo de 1994, culminando así el proceso de su creación dispuesta por resolución del Consejo de Administración de la Universidad Argentina de la Empresa de fecha 11 de febrero de 1993.

Dicho Cuerpo estaba presidido entonces por el Dr. César Marzagalli, Rector también de la UADE. Ese día -10 de marzo de 1994-, en un solemne acto llevado a cabo en la Sala de Reuniones del Consejo, se realizó laSesión Inaugural con la participación de las siguientes personas: Dr. César Marzagalli, en representación del Consejo de Administración de la UADE, Ing. Oscar A. Quihillalt, Dr. Javier Villanueva, Dr. Carlos M. Tacchi, Dr. Federico A. Peña, Dr. Ovidio Jiménez, Dr. Julio H. G. Olivera, Dr. Eduardo A. C. de Zavalía, Dr. Bonifacio del Carril, Dr. Bartolomé L. Mitre, Ing. Pablo R. Gorostiaga, Dr. Jorge Born, Bgdier. Edgardo C. Stahl, Ing. Ricardo S. Pujals, Gral. Juan Carlos Uriburu, Dr. Juan Vital Sourrouille, Emb. Amalia Lacroze de Fortabat, Ing. Roberto Rocca, Ing. Filiberto N. Bibiloni, Dr. Ramón a Cereijo y Lic. Ricardo Grüneisen.

Los nombrados manifestaron unánimemente, en ese momento, su voluntad de crear una asociación civil sin fines de lucro denominada Academia Argentina de Ciencias de la Empresa, aprobando los Estatutos que la regirán.

En la ocasión, el Presidente del Consejo de Administración de la UADE, Dr. César Marzagalli, señaló los fundamentos de ese Cuerpo para poner en acción la idea de crear esa Academia. Así, recordó que la Universidad Argentina de la Empresa llevaba cumplida una larga y fructífera trayectoria en el desarrollo de la educación superior especialmente orientada a la economía empresarial. Y que creía propicia la oportunidad para ahondar en sus objetivos fundacionales en torno a la jerarquía académica y científica con que contribuye al progreso de las empresas, incorporando a este fin el aporte y la sabiduría de personalidades descollantes en el campo de la gestión y del pensamiento económico y empresario.

Sintetizó, finalmente, los fines centrales de la Academia Argentina de Ciencias de la Empresa, que son: Congregar en su seno a quienes se hayan destacado en su trayectoria empresaria y a quienes hayan consagrado su vida al esclarecimiento, defensa y difusión del rol de la empresa en la sociedad.

Promover el estudio, la investigación y el tratamiento científico de las cuestiones y actividades vinculadas con la empresa, impulsando el perfeccionamiento y desarrollo de la misma. Estimular a los miembros de la Academia para que vuelquen y debatan en su seno el fruto de sus conocimientos y de su experiencia, haciéndolos trascender ante el mundo científico y de la opinión pública, en el marco de una fructífera vinculación con instituciones similares del país y del exterior.

Por su parte, el primer Presidente de la flamante Corporación, Alte. Ing. Oscar A. Quihillalt, hizo un breve repaso histórico del nacimiento y evolución de las Academias en la Argentina, las que se fueron creando a medida que el país progresaba y cuando se presentaba la necesidad de contar con instituciones especializadas para atender las nuevas realidades. Dentro de ese concepto, destacó que seguramente el origen de la nuestra -de Ciencias de la Empresadebemos buscarlo en el papel cada vez más creciente de esta última en la sociedad.

Remarcó que, en general, las Academias nacieron en el seno de las Universidades, constituidas en las dos más grandes instituciones dedicadas al desarrollo de la ciencia y de la cultura. Aunque lo hagan en forma distinta, porque persiguen fines diferentes:

La Universidad es esencialmente un organismo de enseñanza. La Academia, en cambio, es un centro de investigación y difusión científica. La Universidad, como órgano específico de enseñanza, inculca y despierta vocaciones. La Academia, en cambio, no las provoca ni orienta: utiliza y acepta las vocaciones ya reveladas, a la vez que profundiza, amplía y difunde las manifestaciones culturales.

Finalmente, recordó que en la generalidad de las Academias, sus integrantes ocupan un sillón o sitial que, como patrono del mismo, lleva el nombre de un prócer o de una persona ilustre del pasado, cuya actividad estuvo vinculada a la que ahora realiza la respectiva Corporación.

Para concluir, consideró un verdadero privilegio que el primer grupo de Académicos designados cobije en su seno a notables, destacadas y esclarecidas personalidades argentinas. Bajo su inspiración -remarcó- la labor de nuestra Academia, ostensible o silenciosa, seguramente será de calidad. Luego de ello, las más altas autoridades de la UADE impusieron a los Académicos Fundadores, individualmente y en forma sucesiva, del nombre del Sitial que cada uno iba a ocupar, para lo cual recibieron la medalla correspondiente al Patrono a representar.


 
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