Buenos Aires, 26 de octubre 2007
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Discurso de incorporación del Ing. Arturo T. Acevedo

 

Julio, muchísimas gracias, tus palabras realmente son muy emotivas. Te agradezco de todo corazón tus conceptos.
Debo agradecer también a los señores Académicos que me han nombrado y dado el honor de ocupar el Sitial de mi abuelo. Para mí, realmente es un placer estar aquí y un honor, y me da un gran compromiso, porque indudablemente, el ocupar el Sitial de mi abuelo, es muy emotivo para mí.
No voy ha hablar mucho sobre mi abuelo, porque ya Eduardo habló muy bien de él; solamente decir que tuve la oportunidad y el honor de conocerlo. El murió en el año 68. Yo tenía en esa época 18 años. O sea que lo conocí como pequeño y lo conocí empezando a ser hombre. Y puedo decir que el impacto que tuvo sobre mí fue realmente importante y emotivo.
Hoy no se ha hablado nada de las dos personas que me precedieron en este Sitial y creo que vale la pena mencionarlos, porque también tuve el honor de conocerlos a ellos.
El primero fue el Ing. Ricardo Pujals, que muchos de ustedes conocieron. Una persona, un Ingeniero muy conocedor y experto en siderurgia, que acompañó a mi abuelo y después a mi padre, en todo lo que fue su desarrollo profesional y que marcó en mí una impronta importante. Me dio lecciones de conducción y de ética que apreciaré para siempre.
La segunda persona es el Dr. Jorge Rivarola, que también todos conocieron. Un excelente abogado, un caballero, una persona realmente importante que tuve la oportunidad de conocer y trabajar juntamente con él. Jorge tuvo la habilidad, como abogado, -y se que hay muchos abogados acá, así que no voy a decir nada impropio- de integrase al grupo de ingenieros que manejaba Acindar. Es decir Jorge, como abogado, se ubicó perfectamente bien, nos controlaba, nos asesoraba, nos guiaba y moderaba ese ímpetu que tienen los ingenieros en hacer y nos aseguraba que no nos saliéramos de las leyes o que no hagamos nada fuera de ellas. Así que creo que esos valores de conducción, esos valores de ética que nos inculcó, son realmente importante y me gustaría refrendarlos.
Así que, en realidad, me han puesto en un doble compromiso. Un compromiso de honrar el Sitial de mi abuelo, un compromiso de honrar a los que me precedieron y lo que puedo decir es que me comprometo a hacer el mejor esfuerzo para merecer lo que ustedes me han dado, así que muchísimas gracias.
Como es costumbre tengo que dar una charla y una opinión sobre qué es lo que pienso y el tema que he decidido tocar hoy es el de la Responsabilidad Social Empresaria y lo he titulado "RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA O EMPRESARIOS RESPONSABLES"
Es tanto lo que se ha escrito y hablado sobre este tema que muchos de Uds. pensaran que es repetir un tema ya demasiado trillado, pero es precisamente, esta la razón que me ha impulsado a traerlo a este ámbito Académico.
Considero que es lo suficientemente importante como para tratarlo seriamente y no es materia de un análisis superficial.
Tengo la sensación que este tema se ha tratado en demasía, y con diversas interpretaciones,  y que ha llegado a un punto que  estoy notando que  ya aburrió y que esta empezando a pasar de moda en la sociedad Argentina.
Es justamente esta sensación la que me preocupa.
Si la aceptamos , estaríamos dando la razón  a algunos de sus críticos que sostenían precisamente eso: que la Responsabilidad Social Empresaria era solamente una moda pasajera.
Contribuyó además a que eligiera este tema en mi exposición de hoy dos temas recientes, totalmente aleatorios.
El primero, fue un articulo publicado en la revista “ The Economist ” que si bien comienza con una fuerte critica al tema de Responsabilidad Social Empresaria, luego admite como validas algunas premisas que creo que son precisamente las que caracterizan a la misma.
Considero que por la seriedad del medio y la forma en que esta escrito el articulo, merece un comentario porque uno podrá estar de acuerdo, o no,  con el contenido del mismo, pero con certeza, no podrá decir que es una moda pasajera y  sin importancia.
El segundo tema que llamo mi atención es la respuesta que dan varios  empresarios al ser consultados, sobre cuales son los programas de responsabilidad social de su empresa.
Normalmente las respuestas que dan, se orientan a describir proyectos de filantropía o simplemente donaciones y no incluyen otros proyectos esenciales que caracterizan a la responsabilidad del empresario y que me referiré mas adelante.
Recientemente, en un reportaje publicado en La Nación, el Secretario de Cultura del Gobierno Ingles decía:
"Considero que las empresas deben contribuir fuertemente a un cambio en la sociedad, so riesgo de sucumbir".
Agregaba luego que "si occidente no reacciona, se suicida".
Y aclaraba, que "esa reacción consistía  en la vuelta a los valores que engrandecieron esta región del mundo".
Sostiene además en el articulo que, "la agenda política debiera estar encabezada por temas como la pobreza, la exclusión social, la globalización y el cambio climático".
Comparto totalmente estos conceptos.
Esto es justamente lo que considero la verdadera responsabilidad social de la empresa y no,  algunas acciones aisladas, mas relacionadas con la filantropía que con la responsabilidad del empresario comprometido.
Hay hechos concretos que nos alertan de esta realidad.
Si uno considera que un sexto de la población mundial consume el 50% de la energía eléctrica producida en el planeta  y que en el otro extremo, otro sexto consume solamente el 4% de lo producido, podemos concluir que tamaña diferencia es algo que no es tolerable y por lo tanto no es algo que sea sustentable en el tiempo.!!
Pero esta situación se agrava aun más si consideramos que si quisiéramos elevar el estándar de vida del sexto menos favorecido y colocarlo en igualdad de condiciones con el más favorecido, deberíamos triplicar la oferta energética del mundo con el consecuente estrés sobre el planeta que esto implicaría.
Esta afirmación suena alarmista y hasta apocalíptica pero es una realidad existente en el mundo de hoy y no puede ser ignorada.
Si tomamos otra proyección, podemos decir que si mantenemos nuestro ritmo de consumo actual, necesitaríamos 5,5 planetas Tierra para abastecer la necesidad de la población mundial en forma sostenible, sin agotamiento de los recursos naturales existentes.
Esto nos muestra claramente que debemos introducir cambios sustanciales tanto en la forma de producir, como también en las exigencias del consumo, temas que están estrechamente vinculados y son inescindibles.
La empresa como sabemos, es la unión del capital, el trabajo, y la organización, con el propósito de generar bienes y servicios, útiles para la sociedad, generando una razonable utilidad.
Pero, la empresa no es algo autónomo, que funciona fuera de la sociedad. Todo lo contrario, la integra y se nutre de ella.
Como dice Peter Drucker: "la empresa existe debido a la tolerancia, y solo existe mientras la sociedad y la economía crean que cumple una función que además de ser necesaria es útil y productiva".
La empresa no se puede aislar de su entorno.
Este concepto se puede vincular con la definición del "Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sustentable" que dice: "La Responsabilidad Empresaria es el compromiso de la empresa de contribuir al desarrollo sostenible, con la participación de sus grupos de interés, con el fin de mejorar la calidad de vida de la sociedad en su conjunto".
Creo que nadie duda que los accionistas e inversores constituyen un importantísimo grupo de interés de la empresa, ya que sin capital y sin utilidades es imposible pensar en crecimiento económico y desarrollo.
Pero, no es menos cierto que cualquier actividad empresaria tiene otros grupos de interés que son definitorios en su buen desempeño.
Los empleados ocupan una posición importantísima en este grupo, los clientes y los proveedores  son cada día importantes en el desarrollo empresario.
Y con el tiempo aparecen nuevos grupos de interés.
Como ser, el estado, que a medida que legisla y regula abundantemente sobre muy diversos tópicos, requiere el aporte  de los empresarios que deberán cumplir esas normas, para recibir su opinión y poder así establecer pautas cumplibles y razonables, basadas en el sentido común, y que en definitiva sean un verdadero beneficio para toda la sociedad.
Otro grupo de interés lo forman las "Organizaciones no Gubernamentales", que tanto auge han tomado en los últimos años y que, representan en muchos casos con toda legitimidad, a la opinión de sectores de la población que pueden verse afectados por la actividad de la empresa.
Así como los sindicatos representan a uno de los principales grupos de interés que son los empleados, las ONG´s pueden representar a otros grupos de interés,  más difusos como ser, el medio ambiente o la comunidad.
Estos grupos de interés, son dinámicos y cambian con el tiempo, razón por la cual la empresa debe mantener una buena reputación no con una persona sino con la sociedad en su conjunto, de la cual saldrán los futuros  integrantes de estos grupos.
Para mantener su reputación, una empresa debe mantener una conducta acorde con las expectativas de la sociedad en general, no por razones filantrópicas sino razones estrictamente empresariales y mucho menos para el lucimiento individual de un directivo de turno.
Esto es importante tenerlo en cuenta, porque una de las críticas más frecuentes que se hace a las empresas, es que los empresarios las utilizan como excusa para descollar en forma personal.
Nada mejor que donar dinero de terceros, y que además se lo agradezcan a uno, como si hubiera salido del bolsillo propio.
Los empresarios deben invertir y administrar para construir una buena reputación de la empresa.
Esta inversión, debe ser apreciada por la sociedad y ese reconocimiento debe quedar plasmado en algún beneficio para la compañía.
Si no es así, los accionistas, que son los  verdaderos dueños del capital, podrán acusar a sus administradores de despilfarrar sus fondos.
En definitiva, si los empresarios no perciben algún tipo de beneficio, terminan considerando que se trata de un gasto en lugar de una inversión y por lo tanto debe ser eliminado.
En mi opinión, esto es lógico, puesto que la caridad o la filantropía queda reservada exclusivamente a los dueños del capital y no a sus administradores.


 

 

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