Buenos Aires, 26 de octubre 2007
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Discurso de incorporación del Ing. Luis Alberto Rey

 

Es para mi un gran honor el haber sido elegido Académico de esta prestigiosa Institución ocupando el sitial Enrique Mosconi, el pionero del desarrollo petrolero argentino.

Para valorar el pensamiento y la acción del General Mosconi es preciso ubicarse en el contexto de la industria petrolera nacional e internacional en el tiempo en que desarrolló su extraordinaria labor.
La industria petrolera argentina tomó impulso a partir de Diciembre de 1907 con la exitosa perforación del primer pozo productor en Comodoro Rivadavia.

Ante este descubrimiento, el Presidente Figueroa Alcorta decreta la prohibición de denuncias de pertenencias mineras en Comodoro Rivadavia y la explotación a cargo de la Dirección de Minas.
El decreto fue atacado de inconstitucional, pero la Suprema Corte falla en favor del Gobierno.
Durante las primeras décadas del siglo, la industria petrolera internacional fue controlada por un oligopolio de grandes empresas. que ya sea asociándose para negociar con los países productores, compartir mercados, o enfrentándose en guerras de precios que arruinaban a empresas más débiles, crecieron hasta hacerse económicamente más fuertes que muchos de los países en que operaban.

El monopolio de la Standard Oil en Estados Unidos y los muchos productores arruinados, generaron una reacción que culminó en 1911, en que el Gobierno aplica la ley antimonopólica y obliga a la Standard Oil a la venta de sus numerosas subsidiarias, naciendo así entre otras. Mobil Oil, Standard Oil de California, Standard Oil de New Jersey (Exxon , Standard Oil de Indiana (Amoco), etc.

También Gran Bretaña reacciona contra el oligopolio. En los primeros años del siglo, el petróleo se había convertido en un producto de alto valor estratégico como reemplazo del carbón en el transporte marítimo y buques de guerra. Cuando Winston Churchill asume el cargo de Primer Lord del Almirantazgo, en 1911, decide que la dependencia de Gran Bretaña del oligopolio de Shell y Standard era contraria a los intereses británicos y propicia la compra del 51 por ciento de las acciones de la empresa británica Anglo-Iranian, que tenían promisorias concesiones en Medio Oriente, compra que se concreta en 1914, tres meses antes del comienzo de la guerra. Nace así otra poderosa empresa petrolera, ahora llamada British Petroleum.

“El propósito final de nuestra política, dijo Churchill, es hacer del Almirantazgo el propietario y productor de cuánto petróleo necesite. Debernos constituir una reserva de petróleo lo suficientemente fuerte para cubrir nuestras necesidades en tiempos de guerra y suprimir las oscilaciones de los precios en tiempos de paz”.

En nuestro país también se produce una reacción contra el dominio de las dos empresas extranjeras que controlaban la comercialización de los productos petroleros, En 1910 se crea la Dirección General de Exploración del Petróleo de Comodoro Rivadavia, bajo la conducción del Ing. Huergo y la Dirección Nacional de Y.P.F. en 1922, bajo el entonces Coronel Mosconi.

Así como es historia que la decisión de Churchill. como primer Lord del Almirantazgo, de comprar la British Petroleum fue motivada por la necesidad de asegurar el combustible para la Armada Británica en el inminente conflicto bélico, el hecho que impulsó a Mosconi a hacerse cargo de Y.P.F. y su consecuente acción fue que, siendo Director del Servicio de Aeronáutica del Ejército, le fue negada nafta para los aviones que debían participar en un desfile militar por la West India, filial de la Standard, a menos que la pagara por adelantado. Qué hubiera ocurrido, razonó Mosconi, si en lugar de un desfile hubiera sido necesaria para la defensa del país.

La formación militar del General Mosconi le permitía comprender el gran valor estratégico del petróleo. En un reportaje en 1928 decía: “El Petróleo es el más extraordinario elemento de potencia de la época moderna. Factor irremplazable para el dominio del mar y del aire, es preponderante para triunfar en tierra firma. El acorazado, el submarino, el avión y la tracción mecánica exigen petróleo y derivados de ese mineral. Y en el dominio del mar, de la tierra y del aire que ello significa, se asegura la riqueza y se mantiene el poderío”.

El General Mosconi realiza una intensa labor desde 1922 hasta 1930, convirtiendo a Y.P.F. en una empresa integrada. Construye la primera refinería de petróleo, impulsa la flota de transporte y organiza la comercialización.

Bajo el control monopólico de Standard y Shell, la nafta había llegado en 1921 a costar 34 centavos el libro, con escalas crecientes según la distancia de Buenos Aires. que incrementaba dicho precio hasta 14 centavos adicionales.

El 10 de agosto de 1929, Y.P.F. fijó el precio de la nafta en todo el país en 20 centavos, obligando a sus competidores a rebajar el precio de sus productos.

Durante la primera mitad de este siglo Argentina no fue un gran productor petrolero, ni las condiciones productivas de sus yacimientos atrajeron el interés de las empresas petroleras internacionales, tal corno ocurrió en Estados Unidos, Venezuela o el Medio Oriente.

Las empresas extranjeras que operaban en el país preferían importar el petróleo o los subproductos y su política de penetración y presión sobre los distintos gobiernos tendió no tanto a explorar y producir sino a aumentar su participación en el mercado de refinación y comercialización.
En un debate parlamentario del año 1927, el diputado Molinari define el pensamiento de la época al decir: “Estamos en la alternativa de elegir entre el monopolio de la Standard y de la Shell y el monopolio del Estado. Preferimos el monopolio del Estado”.

Para el General Mosconi: “Había que conservar para el estado argentino, para su defensa y para sus industrias básicas, actuales y futuras. todas las áreas petrolíferas que deben ser sagradas y que bajo ningún concepto debieran ser explotadas, salvo para atender los altos intereses de la Nación”.
En una época en que la industria petrolera mundial estaba en manos de un oligopolio y el petróleo tenía un alto valor estratégico, el país pudo, a través de Y.P.F., ejercer un razonable control y capacidad de decisión sobre esta sensitiva industria y defender el interés nacional, evitando para Argentina los conflictos y crisis políticas que tuvieron otros países con recursos petroleros provocados por los enormes intereses en juego y las poderosas empresas que los manejaban.
Y.P.F. monopolizó así la exploración y explotación. Como contrapartida el país debió importar un promedio de 50% de su consumo petrolero, pues Y.P.F. no pudo por sí sola lograr el autoabastecimiento durante 70 años, a pesar que existían las reservas y posibilidades de producción adecuadas.



 

 

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