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 La inversión privada en Argentina (1950-2000).
  Autores  
  Ariel Corenberg
  Baltazar Marotte
  Héctor Rubini
  David Tisocco
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RESUMEN EJECUTIVO

Este trabajo analiza el comportamiento la inversión privada en Argentina en la segunda mitad del siglo XX, y sus determinantes fundamentales. Esto exigió una profunda revisión la literatura y de los datos publicados durante el período 1950-2000. La significativa heterogeneidad de las estimaciones oficiales disponibles hasta el presente para el citado período. Esto dificulta (y dificultará) las comparaciones en el tiempo de los datos de inversión tanto a precios corrientes como a precios constantes.

Dentro de la inversión interna fija total, la determinante fundamental ha sido durante todo el período la inversión privada, siendo irrelevante la incidencia de la inversión pública sobre la dinámica de largo plazo de la inversión bruta interna. La productividad del capital mostró una tendencia más bien negativa durante todo el periodo analizado aunque con saltos positivos discontinuos, observados en fases positivas (reactivación) del PBI  total. En particular, los registrados en el período 1990-2000 han sido de mayor magnitud y más duraderos que los observados entre 1950 y 2000. En períodos de aumento del tipo de cambio real (depreciación real de la moneda local) ha sido superior al incremento ex post de la capacidad instalada en relación al producto. Esto se explica por la elevada incidencia del equipamiento importado en la inversión privada total, atemperada por el aporte a la inversión total de la actividad de la construcción.

Entre 1950 y 2000 la inversión privada ha mostrado un comportamiento procíclico, y asociado a las variaciones en la demanda agregada total, más bien que a particulares precios relativos, o determinantes de costos y de incertidumbre. La evidencia histórica ha mostrado un incremento de la inestabilidad de dichos ciclos comienzos de la década de 1960, con tres tramos en la evolución del PBI y de la Inversión Bruta Interna Fija,

   Crecimiento promedio anual (a partir de datos en mill. de pesos de 1993)

  PBI      Inversión total Inversión privada
  1950-1980 3,3% 5,4%  5,8%
  1981-1990   - 1,0% -7,1% - 7,8%
  1990-2000 4,2%  9,2%  

  12,6%

La decepcionante dinámica de los años ’80 refleja la influencia conjunta de variables internas y externas a la economía argentina, no siendo factible en nuestra investigación, separar la influencia de cada una e identificar las más relevantes de manera clara y sin ambigüedades. No obstante ello, no se ha rechazado la incidencia permanente del “mecanismo del acelerador” para explicar la evolución de la inversión privada en el largo plazo. Según las estimaciones econométricas la demanda agregada seria la variable más significativa y con mayor impacto que explicaría la inversión privada entre 1950 y 2000. Un incremento en el nivel del PBI, revela un apreciable efecto positivo sobre la tasa de inversión, en el largo plazo (efecto “permanente”) mientras que la tasa de crecimiento del PBI tiene un efecto positivo de corto plazo (“transitorio”) sobre la tasa de inversión..

Las variables representativas del costo de uso y de oportunidad del capital, las tasas de interés nominales y reales (activa y pasiva) no han revelado una relación clara y de largo plazo con la inversión privada. El volumen de crédito, a su vez, tampoco ha mostrado ser una variable significativa para explicar la inversión privada. Por otro lado, la tasa de aumento de los préstamos muestra un impacto positivo en el corto lazo, pero no demasiado relevante. Durante el modelo de sustitución de importaciones, la inversión privada podría haber estado “subsidiada” gracias a tasas reales de interés negativas ex-post. La evidencia de este período histórico no ha revelado correlación entre dichas tasas y la inversión privada. A su vez, tampoco se halló ninguna relación significativa entre inversión privada e inversión pública, si bien no se ha rechazado el rol de las políticas pro-inversión pública, dada su alta multicolinearidad con otras variables.

Las políticas activas de promoción y de incentivo a la inversión nacional y extranjera han tenido más incidencia sobre la composición y calidad de la inversión total, más bien que sobre su nivel total. Respecto de su efecto “distorsivo” sobre la inversión agregada, no se ha hallado evidencia del mismo en las pruebas econométricas, lo cual ha llevado a desestimar gran parte de la literatura teórica subyacente a dicha conjetura. Por otro lado, las devaluaciones nominales de la moneda han tenido un impacto de largo plazo negativo sobre la inversión privada. Es decir a pesar de la mayor competitividad del sector exportable, el incremento del precio de los bienes de capital importados desalienta la inversión en el largo plazo.  Una consecuencia de la alta inestabilidad cambiaria es, además del bajo volumen de inversión, el bajo nivel de desarrollo de la producción de bienes de capital, dada la dependencia de bienes de capitales importados y los recurrentes controles a mercado de cambios y a los movimientos de capitales.

Respecto a la existencia de incertidumbre y al grado de percepción de la misma, se trató de modelar a través del comportamiento de la tasa de variación del índice de precios al consumidor. A largo plazo se observó una relación negativa entre el incremento en la tasa de inflación con la inversión, y una relación negativa con el PBI en el corto plazo. Con respecto a la llamada inseguridad jurídica sobre la inversión privada en Argentina, se construyeron series de variables que reflejen períodos de inseguridad jurídica. No se ha encontrado correlación definida entre dichas variables con la inversión privada ni con la inversión total.

A su vez, la sucesión de shocks negativos internos (alta volatilidad de precios y tipo de cambio, inestabilidad política, creciente gasto público y endeudamiento externo), como externos (cierre de mercados externos, barreras arancelarias, baja de términos de intercambio, prácticas proteccionistas), que se revierten con las reformas pro-mercado de l1990-94. Las cifras muestran sin ambigüedad la vigorosa recuperación de la inversión privada en la década pasada (la más vigorosa de la segunda mitad del siglo XX), lo que refleja en gran medida la respuesta positiva de la iniciativa empresaria a un entorno favorable a la inversión y a los negocios en general.

La crisis financiera de 1995 reavivó la incertidumbre y favoreció el uso de spreads de  rendimientos de bonos locales vs. títulos del Tesoro de igual duración hasta el vencimiento. Ese spread o “prima de riesgo país” refleja  el riesgo de invertir en titulos del Estado Nacional vs. el de t{itulos “libres de riesgo” como los del gobierno de EEUU. La evidencia no ha revelado una relación de largo plazo clara y robusta entre esa prima de riesgo de los mercados financieros y las decisiones de inversión del sector empresario, si bien en gran medida explica la volatilidad de las tasas de Interés observada desde 1998.

En definitiva, nuestra investigación muestra que la variable fundamental que explica el comportamiento de la inversión real es el nivel de actividad (PBI) y tasa de variación. Esto sugiere que su evolución y tendencia parecieran responder a la percepción de los empresarios privados de las señales provenientes de su entorno, como favorables o no para incurrir en los costos y riesgos que supone cualquier proyecto de inversión.

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